martes, 16 de mayo de 2017

Stop Sanfilippo

El 14 de mayo participé en una carrera muy especial dentro de los diversos actos organizados en beneficio de la fundación Stop Sanfilippo para la investigación de esta enfermedad rara que afecta a una pequeña que, pese a residir fuera, está en el corazón de todos los vecinos de Almoharín: Sandra.





La labor de la AMPA, del resto de asociaciones y de todos los colaboradores fue impagable como siempre que la gente se vuelca por un motivo solidario demostrando que el ser humano, tan frecuentemente capaz de los peores actos, tiene también una capacidad innata para hacer el bien.


También los empresarios locales y el Ayuntamiento estuvieron a la altura de las circunstancias y colaboraron para tratar de hacerle la vida un poquito más fácil a Sandra y a todos los niños afectados por esta cruel enfermedad.


Por lo que a la carrera se refiere la labor que el bueno de Adolfo Santos, principal organizador de este concreto evento, me asignó fue la de corredor escoba.


Unos 15-20 minutos después de darse la salida de la ruta senderista en la que la Asociación Senderista Almojarín logró una amplia participación, daba inicio esta carrera de aproximadamente 5,5 kms.















La verdad es que era una experiencia nueva para mí, y me resultó sumamente gratificante el participar de una organización tan buena. Adolfo logró, con unos recursos escasos, engranar un mecanismo de una fiabilidad tal que resultaría digna de un reloj suizo.









Bastantes niños con madera de grandes deportistas y gran número de adultos que, desde siempre o desde hace muy poco, han incorporado la más saludable de las aficiones a sus vidas recorrieron en modo caminata o carrera un trazado con bastante desnivel, en parte urbano y en parte camino.






Carrera no competitiva en la que solo hay ganadores.





















Por supuesto, la representación de Tomate Running fue "Nivel Muy TOP". Nada menos que Santiago López, Juan Fco. Santos y Alfonso González nos acompañaron a los locales. Una vez más, gracias chicos por ser de los que nunca fallan.






Por otro lado, destacar la entrega y la lucha de esos padres, Monica y Juanjo, que son auténticos héroes cotidianos, de esos que pasan inadvertidos entre la gris multitud pero que están al nivel de cualquier superman que se precie.


Escuchar la historia de sus bocas toca la fibra de cualquiera. Por mi parte ya tengo otro evento en mi calendario: el 2 de septiembre volveré a correr por Sandra en Talavera la Real.





viernes, 12 de mayo de 2017

Figgs' power

Corría el 30 de abril cuando, en una desapacible mañana de primavera y tras recargar energías con una tostada de tomate y jamón made in Paraíso, me uní a mis compañeros de club en un breve viaje hacia Valdefuentes, donde a las 10 de la mañana daría la salida la IV Media Maratón "Vallis Fontium".


   
Eramos Sergio Redondo, Alfonso González, J. Mariano Díaz, José Fco. Sánchez, Montse Grande, Manuel Santos y yo. Teniendo el placer de contar también con la compañía de Lino César González.


Por mi parte iba a ser una buena ocasión de probar mi estado de forma actual... ¿Lograría bajar de la hora cincuenta tanto tiempo después?


Tras la salida completo un primer kilómetro para toma de contacto sobre 5:40 para mejorar sustancialmente en el segundo y rondar los 5:00 min./km.


En esos ritmos me iba a mantener hasta llegado el kilómetro 5 y medio donde aparece la mayor de las rampas a que nos vamos a enfrentar.

Acortando zancada y braceando mucho supero este obstáculo sin demasiadas complicaciones.

Llegado el kilómetro 8 y medio toca recargar energías, en esta ocasión no llevo geles, sino higos selectos de Almoharín, como aporte energético. Hasta tres iba a comerme durante esta prueba.

Acabo la primera mitad con muy buenas sensaciones, cada vez mejores de hecho, alternando ritmos de 5:30 en aquellos kilómetros en los que me frenan las eventuales rachas de viento o alguna que otra cuesta, no muy largas pero con bastante pendiente, con otros por debajo de 5:00.


Durante la segunda mitad de carrera las sensaciones continúan siendo buenas, ayuda también la suave llovizna que ahora me refresca, convirtiéndose la climatología en una aliada.

Incluso a partir del 19 incremento con facilidad mi ritmo unos 10-15 segundos para mejorar mi posición final de carrera un par de puestos.

Muy satisfecho con mi carrera y encantado con el nuevo recorrido. En cuanto a los higos como sustitutivo de los geles, aunque se trata de un producto bastante más complicado de ingerir en carrera por la masticación, pienso que es cuestión de práctica y el resultado ha sido excelente porque llego al final del circuito sin calambres, con suficientes energías y sin esa sensación de asco que en ocasiones provocan los geles, sobre todo cuando te tomas más de uno.

La organización a cargo del Ayuntamiento y de la empresa Pulsaciones fue como siempre muy buena, creando ambiente de carrera grande. Lo que se traduce en que la participación vaya en aumento cada año, cerca de 100 inscritos en esta edición.


Nuestros tiempos fueron los siguientes:

10,5 k

Kiki. 0:47:11. El modelo con más autonomía y potencia de Ford.


Montse. 0:49:47. Subiendo a lo más alto del cajón una vez más. Primera de la general.


Manolo. 1:01:17. Un muy buen debut como tomate. Se quedó cerca de bajar de la hora.





21 k

Sergio. 1:23:28. Rozando el podio de su categoría.


Yo. 1:51:07. Teniendo en cuenta factores como el perfil y el viento, muy satisfecho.


Alfonso y Mariano. 1:57:07. Esta pareja aprovechó cada metro del recorrido para disfrutar y compartir un buen rato. De eso se trata siempre.




Lino se aventuró a correr lesionado pese a lo cual logró completar todo el recorrido, aunque tardase un poco más de lo previsto y no saliese en la foto.




Y ahora toca probar fortuna como corredor-escoba en un evento muy especial... Día 14 de mayo en Almoharín ¡Todos con Sandra!


viernes, 7 de abril de 2017

Supercompensación en Cáceres

Plenamente recuperado de mi debacle catalana volvía a la competición en una de las grandes de Extremadura: la XI Media Maratón de Cáceres. En mi caso se trataba de repetir por tercer año consecutivo en la distancia corta: 10,5 kms.

Algo antes de las 10 de la mañana ya estábamos por allí Jose Fco. Sánchez, Montse Grande, Andi Hamedani, Neme Parras y yo como representantes del Tomate Running. Poco más tarde nos encontraríamos con otro de los nuestros, Luis Jesús Vicente, y con dos ilustres extomates Alberto Masa y Chema Cobo. Este último iba a intentar completar la Media Maratón dos años después.

Debido en parte al retraso en la entrega de dorsales y en parte a nuestro gusto por confraternizar antes de la carrera, nos colocábamos tras el arco de salida a punto ya de dar el pistoletazo, por lo que nos posicionábamos muy alante en la salida.

A las once arrancaba la carrera y dada mi buena posición inicial no sufro los retardos típicos que la congestión de más de 1000 corredores suele provocar, completando el primer kilómetro por debajo de 4:20 min/km. 


Durante el segundo, intento no dejarme arrastrar tanto por ritmos demasiado altos, aunque pasada la Avenida de Hernán Cortés, ya en la bajada desde la Plaza de Toros a la Plaza Mayor basta con estirar la zancada para mantenerse en buenos tiempos.

Tras atravesar la plaza, sin embargo, la cosa cambia y nos encontramos con alguna subida importante, siendo los kilómetros 3 y 4 los más duros, pero también los más atractivos al adentrarnos en el casco antiguo.

Sería sobre el 5 cuando recorremos la Avenida Ruta de la Plata, lo que me ofrece la primera oportunidad de animar a mis compañeros que ya vienen de vuelta... ¡Si es que van como locos!

A partir del kilómetro 6 me voy sintiendo cada vez mejor, con ritmos que rozan los 5 min/km. A veces un poco por encima, a veces un poco por debajo.

Cuenta la leyenda que tras una maratón, hay un período de tiempo en que todo ese trabajo previamente realizado se puede aprovechar para mejorar los ritmos en carreras de menor distancia. Algo de cierto deber haber, porque tras 20 días prácticamente parado estaba completando una carrera bastante aceptable.

Una vez más me cruzo con los chicos, esta vez en la Avenida de Alemania, que están bordándolo. Ya me va quedando poco y continúan las buenas sensaciones.

Bajamos hacia la derecha por la EX206 y volvemos a subir a falta de un kilómetro más o menos.

Me siento muy bien, así que me esfuerzo por incrementar un poco el ritmo aupado por los ánimos de la gente, incluido algún amigo allí presente como José Antonio Cuadrado, y ponerme a 4:30 min./km. para rematar una buena carrera.

Como siempre un gran ambiente, una climatología que acompañó y un recorrido bastante conseguido (al menos para una sola vuelta). Quizá, eso sí, habría que tratar de agilizar el reparto de dorsales que resultó un tanto caótico.

Nuestros tiempos fueron los siguientes:

10,5 K

- Kiki. 0:46:47. Como siempre, dándolo todo.



- Montse. 0:48:27. Acabando 2ª de su categoría y 5ª de la prueba.


-Yo. 0:52:21. Record personal en esta prueba.




- Luisje. 1:09:17. Ayudando una vez más a su chica a llegar a meta.



Media Maratón


- Andi. 1:33:16. ¿Tendrá algún límite este atleta nato?


- Neme. 1:34:34. No sé si estaba más contento por su tiempazo o por el orgullo de padre.



Vencedores absolutos de la prueba fueron Antonio Jesús Nuñez y Cristina Durán, reeditando ambos el éxito de 2016.





Destacar por último los logros de nuestros dos excompañeros: Chema, logrando un muy buen tiempo tras tan largo parón, y Alberto, siendo junto con Maricruz Parras vencedor en relevos mixtos.


A priori, lo próximo será la Media Maratón de Valdefuentes... si es que no se tercia alguna otra cosa antes.



sábado, 18 de marzo de 2017

Barcelona, poderosa... y escurridiza

El día D había llegado: 12 de marzo. Estaba en Barcelona e iba a tratar junto a más de 17.000 personas venidas de todos los confines del mundo (hasta del Tíbet había gente) de lograr, en mi caso por tercera vez, completar una maratón.




Ya desde hacía unos días intuía que era esta una carrera en la que se cuidaban al máximo todos los detalles y la espectacular Feria del Corredor, a la que asistí acompañado por quien fuese mi caronte durante toda mi fugaz visita a la ciudad condal, mi primo Juanjo López, y por su hija, la pequeña Martina, me lo confirmó.









Tras vestirme de corto y dejar la ropa sobrante en el guardarropa (con un acceso tan ágil y bien organizado como el del día anterior a la Feria), sobre las 8:15 me colocaba en el cajón número 5 (+ de 4 horas).






Aunque teóricamente debería mejorar el tiempo de Madrid con facilidad, tengo ciertas dudas sobre la forma física en que llego a esta prueba, así que decido no marcarme un objetivo y simplemente disfrutar de la carrera, correr por sensaciones y no preocuparme demasiado por la marca.

Van saliendo cada uno de los cajones y serían pasadas las 8:50 cuando por fin nos toca el turno a los del vagón de cola. Teniendo esta edición el aliciente añadido de conmemorar los 25 años desde que la ciudad fuese olímpica no podía faltar la voz de Freddie Mercury entonando ese mítico "Barcelona" en el momento de la salida desde la Plaza de España.








































La temperatura es óptima y el ambiente el mejor del que he disfrutado en ninguna carrera, con 57 puntos de animación de todo tipo: percusión, bandas en directo, gigantes y los constantes "anims" de la gente.

Tras atravesar Sants, la Avenida de Madrid y les Corts, poco después del kilómetro 5 nos adentramos en territorio blaugrana con el Camp Nou como gran atracción. 

A continuación los edificios de La Caixa y de otras grandes empresas, como Catalana Occidente, al paso por la Diagonal. Son estos primeros kilómetros los que presentan mayor dificultad en cuanto a la altimetría.

En las maratones previas siempre había tomado el primer gel en el kilómetro 10. Esta vez, sin embargo, había decidido tomar los que brindaba la organización ya que la cantidad de avituallamientos tanto líquidos como sólidos era enorme.

Las sensaciones y los ritmos van mejorando en los siguientes kilómetros que pasan casi sin darme cuenta al tratarse de un recorrido entretenido a la par que poco exigente. Mi primo me esperaba en torno al 14 para darme ánimos y comprobar que todo iba bien, y así era.

Atravieso ahora las calles del Paseo de Gracia, el Rosselló y Sardenya. Bellísima zona de la ciudad que atesora algunas de las mayores joyas arquitectónicas de Antonio Gaudí como la Casa Milá, la Casa Batlló o la intemporal Sagrada Familia.










Se va acercando la media maratón y se me atraganta la ida y vuelta por la Meridiana, aunque he comido en el km.15 y estoy sobradamente hidratado (había agua y Powerade cada 2,5 kms), lo poco atractivo de este tramo empieza a afectarme en lo mental, pero sigo.



En el 22,5 km. no hay nadie ofreciendo los geles y reacciono tarde, sin comprobar si queda algo en las cajas, aunque posiblemente no. De todos modos en el 25 puedo comer de nuevo.

Me dirijo hacia la Torre Agbar, punto aproximado sobre el que se me va a unir mi primo para ayudarme a completar la aventura. Sin embargo, en el 26 las piernas me pesan y mentalmente tampoco estoy tan fuerte como en otras ocasiones. Quizás me echo a andar por primera vez antes de lo estrictamente necesario.

Poco después, ya con mi primo animándome los calambres van apareciendo e incrementándose kilómetro a kilómetro. Incluso me noto un poco flojo.

En el 30 sí que tomaré un gel cuyo efecto me permitirá atravesar la zona del litoral con mejores sensaciones, corriendo lo que me permiten los calambres y andando cuando el dolor es inaceptable.

Sería algo después del 36, pasado el Arco del Triunfo, cuando los calambres me obligan a parar. Mi primo me ayuda con estiramientos y continuó avanzando, corriendo cada vez menos. La temperatura además ha bajado sensiblemente y no es lo mejor para quien camina lentamente, vestido de corto y sudado.


La vista se me nubla un poco, pero tras un pequeño parón y alguna que otra nausea contenida, continúo, aunque con la convicción de que ya no podré correr más.

Sufriendo cada vez más, tratando de seguir entero y con Juanjo como gran apoyo paso junto a Colón que parece señalarme lo cerca que estoy de lograrlo. Pero poco después de pasar el control del 40 seré derrotado por esta bella bestia llamada Maratón.

El dolor ya no me deja caminar y estoy bastante mareado, demasiado para seguir. Uno de los fisios que nos acompañan en carrera hace todo lo posible por recuperar mis piernas para esos 2 últimos kilómetros, pero es demasiado tarde. 

Los chicos de la cruz roja me aplican calor y me suministran azúcar líquido y tras un "paseo" en ambulancia acabo en la zona de recuperación habilitada junto a la meta. Gracias a todos estos profesionales, sobre las 14:30 ya me encuentro bien y con la capacidad de andar recuperada. 

Un año más se me escapa la medalla de la Zurich Marató Barcelona (esta vez cuando casi podía acariciarla), pero la experiencia ha sido estupenda tanto en lo deportivo como en lo personal y, sin lugar a duda, volveré a intentarlo en un futuro no muy lejano.