viernes, 7 de abril de 2017

Supercompensación en Cáceres

Plenamente recuperado de mi debacle catalana volvía a la competición en una de las grandes de Extremadura: la XI Media Maratón de Cáceres. En mi caso se trataba de repetir por tercer año consecutivo en la distancia corta: 10,5 kms.

Algo antes de las 10 de la mañana ya estábamos por allí Jose Fco. Sánchez, Montse Grande, Andi Hamedani, Neme Parras y yo como representantes del Tomate Running. Poco más tarde nos encontraríamos con otro de los nuestros, Luis Jesús Vicente, y con dos ilustres extomates Alberto Masa y Chema Cobo. Este último iba a intentar completar la Media Maratón dos años después.

Debido en parte al retraso en la entrega de dorsales y en parte a nuestro gusto por confraternizar antes de la carrera, nos colocábamos tras el arco de salida a punto ya de dar el pistoletazo, por lo que nos posicionábamos muy alante en la salida.

A las once arrancaba la carrera y dada mi buena posición inicial no sufro los retardos típicos que la congestión de más de 1000 corredores suele provocar, completando el primer kilómetro por debajo de 4:20 min/km. 


Durante el segundo, intento no dejarme arrastrar tanto por ritmos demasiado altos, aunque pasada la Avenida de Hernán Cortés, ya en la bajada desde la Plaza de Toros a la Plaza Mayor basta con estirar la zancada para mantenerse en buenos tiempos.

Tras atravesar la plaza, sin embargo, la cosa cambia y nos encontramos con alguna subida importante, siendo los kilómetros 3 y 4 los más duros, pero también los más atractivos al adentrarnos en el casco antiguo.

Sería sobre el 5 cuando recorremos la Avenida Ruta de la Plata, lo que me ofrece la primera oportunidad de animar a mis compañeros que ya vienen de vuelta... ¡Si es que van como locos!

A partir del kilómetro 6 me voy sintiendo cada vez mejor, con ritmos que rozan los 5 min/km. A veces un poco por encima, a veces un poco por debajo.

Cuenta la leyenda que tras una maratón, hay un período de tiempo en que todo ese trabajo previamente realizado se puede aprovechar para mejorar los ritmos en carreras de menor distancia. Algo de cierto deber haber, porque tras 20 días prácticamente parado estaba completando una carrera bastante aceptable.

Una vez más me cruzo con los chicos, esta vez en la Avenida de Alemania, que están bordándolo. Ya me va quedando poco y continúan las buenas sensaciones.

Bajamos hacia la derecha por la EX206 y volvemos a subir a falta de un kilómetro más o menos.

Me siento muy bien, así que me esfuerzo por incrementar un poco el ritmo aupado por los ánimos de la gente, incluido algún amigo allí presente como José Antonio Cuadrado, y ponerme a 4:30 min./km. para rematar una buena carrera.

Como siempre un gran ambiente, una climatología que acompañó y un recorrido bastante conseguido (al menos para una sola vuelta). Quizá, eso sí, habría que tratar de agilizar el reparto de dorsales que resultó un tanto caótico.

Nuestros tiempos fueron los siguientes:

10,5 K

- Kiki. 0:46:47. Como siempre, dándolo todo.



- Montse. 0:48:27. Acabando 2ª de su categoría y 5ª de la prueba.


-Yo. 0:52:21. Record personal en esta prueba.




- Luisje. 1:09:17. Ayudando una vez más a su chica a llegar a meta.



Media Maratón


- Andi. 1:33:16. ¿Tendrá algún límite este atleta nato?


- Neme. 1:34:34. No sé si estaba más contento por su tiempazo o por el orgullo de padre.



Vencedores absolutos de la prueba fueron Antonio Jesús Nuñez y Cristina Durán, reeditando ambos el éxito de 2016.





Destacar por último los logros de nuestros dos excompañeros: Chema, logrando un muy buen tiempo tras tan largo parón, y Alberto, siendo junto con Maricruz Parras vencedor en relevos mixtos.


A priori, lo próximo será la Media Maratón de Valdefuentes... si es que no se tercia alguna otra cosa antes.



sábado, 18 de marzo de 2017

Barcelona, poderosa... y escurridiza

El día D había llegado: 12 de marzo. Estaba en Barcelona e iba a tratar junto a más de 17.000 personas venidas de todos los confines del mundo (hasta del Tíbet había gente) de lograr, en mi caso por tercera vez, completar una maratón.




Ya desde hacía unos días intuía que era esta una carrera en la que se cuidaban al máximo todos los detalles y la espectacular Feria del Corredor, a la que asistí acompañado por quien fuese mi caronte durante toda mi fugaz visita a la ciudad condal, mi primo Juanjo López, y por su hija, la pequeña Martina, me lo confirmó.









Tras vestirme de corto y dejar la ropa sobrante en el guardarropa (con un acceso tan ágil y bien organizado como el del día anterior a la Feria), sobre las 8:15 me colocaba en el cajón número 5 (+ de 4 horas).






Aunque teóricamente debería mejorar el tiempo de Madrid con facilidad, tengo ciertas dudas sobre la forma física en que llego a esta prueba, así que decido no marcarme un objetivo y simplemente disfrutar de la carrera, correr por sensaciones y no preocuparme demasiado por la marca.

Van saliendo cada uno de los cajones y serían pasadas las 8:50 cuando por fin nos toca el turno a los del vagón de cola. Teniendo esta edición el aliciente añadido de conmemorar los 25 años desde que la ciudad fuese olímpica no podía faltar la voz de Freddie Mercury entonando ese mítico "Barcelona" en el momento de la salida desde la Plaza de España.








































La temperatura es óptima y el ambiente el mejor del que he disfrutado en ninguna carrera, con 57 puntos de animación de todo tipo: percusión, bandas en directo, gigantes y los constantes "anims" de la gente.

Tras atravesar Sants, la Avenida de Madrid y les Corts, poco después del kilómetro 5 nos adentramos en territorio blaugrana con el Camp Nou como gran atracción. 

A continuación los edificios de La Caixa y de otras grandes empresas, como Catalana Occidente, al paso por la Diagonal. Son estos primeros kilómetros los que presentan mayor dificultad en cuanto a la altimetría.

En las maratones previas siempre había tomado el primer gel en el kilómetro 10. Esta vez, sin embargo, había decidido tomar los que brindaba la organización ya que la cantidad de avituallamientos tanto líquidos como sólidos era enorme.

Las sensaciones y los ritmos van mejorando en los siguientes kilómetros que pasan casi sin darme cuenta al tratarse de un recorrido entretenido a la par que poco exigente. Mi primo me esperaba en torno al 14 para darme ánimos y comprobar que todo iba bien, y así era.

Atravieso ahora las calles del Paseo de Gracia, el Rosselló y Sardenya. Bellísima zona de la ciudad que atesora algunas de las mayores joyas arquitectónicas de Antonio Gaudí como la Casa Milá, la Casa Batlló o la intemporal Sagrada Familia.










Se va acercando la media maratón y se me atraganta la ida y vuelta por la Meridiana, aunque he comido en el km.15 y estoy sobradamente hidratado (había agua y Powerade cada 2,5 kms), lo poco atractivo de este tramo empieza a afectarme en lo mental, pero sigo.



En el 22,5 km. no hay nadie ofreciendo los geles y reacciono tarde, sin comprobar si queda algo en las cajas, aunque posiblemente no. De todos modos en el 25 puedo comer de nuevo.

Me dirijo hacia la Torre Agbar, punto aproximado sobre el que se me va a unir mi primo para ayudarme a completar la aventura. Sin embargo, en el 26 las piernas me pesan y mentalmente tampoco estoy tan fuerte como en otras ocasiones. Quizás me echo a andar por primera vez antes de lo estrictamente necesario.

Poco después, ya con mi primo animándome los calambres van apareciendo e incrementándose kilómetro a kilómetro. Incluso me noto un poco flojo.

En el 30 sí que tomaré un gel cuyo efecto me permitirá atravesar la zona del litoral con mejores sensaciones, corriendo lo que me permiten los calambres y andando cuando el dolor es inaceptable.

Sería algo después del 36, pasado el Arco del Triunfo, cuando los calambres me obligan a parar. Mi primo me ayuda con estiramientos y continuó avanzando, corriendo cada vez menos. La temperatura además ha bajado sensiblemente y no es lo mejor para quien camina lentamente, vestido de corto y sudado.


La vista se me nubla un poco, pero tras un pequeño parón y alguna que otra nausea contenida, continúo, aunque con la convicción de que ya no podré correr más.

Sufriendo cada vez más, tratando de seguir entero y con Juanjo como gran apoyo paso junto a Colón que parece señalarme lo cerca que estoy de lograrlo. Pero poco después de pasar el control del 40 seré derrotado por esta bella bestia llamada Maratón.

El dolor ya no me deja caminar y estoy bastante mareado, demasiado para seguir. Uno de los fisios que nos acompañan en carrera hace todo lo posible por recuperar mis piernas para esos 2 últimos kilómetros, pero es demasiado tarde. 

Los chicos de la cruz roja me aplican calor y me suministran azúcar líquido y tras un "paseo" en ambulancia acabo en la zona de recuperación habilitada junto a la meta. Gracias a todos estos profesionales, sobre las 14:30 ya me encuentro bien y con la capacidad de andar recuperada. 

Un año más se me escapa la medalla de la Zurich Marató Barcelona (esta vez cuando casi podía acariciarla), pero la experiencia ha sido estupenda tanto en lo deportivo como en lo personal y, sin lugar a duda, volveré a intentarlo en un futuro no muy lejano.









domingo, 26 de febrero de 2017

La primera de Plasenzuela

Carrera esta que entraba en mi agenda de casualidad. Adolfo Santos colaboraba en la organización de la misma y los Tomate Running no íbamos a dejarle solo. Así que el sábado día 25 de febrero, algo después de las 9:30, partíamos Alfonso González, Jesús Mariano Díaz y yo, acompañados por Roberto Cantero, hacia este pueblo que acometía con ilusión su incorporación al Circuito de Carreras Populares extremeñas de la mano de su Ayuntamiento, la Mancomunidad Sierra de Montánchez y  Pulsaciones.net. 






Allí se nos uniría, además del propio Adolfo, Fran Recio, y tras ponernos el disfraz de corredores populares comenzábamos a eso de las 11 de una neblinosa mañana un recorrido de 10 kms. (con otro alternativo de 3 kms.) por anchos caminos con bastante diversidad paisajística y un perfil muy suave en su primera mitad que a partir del km. 6 se complicaba con algunos toboganes de cierta consideración.







Tras casi una semana de inactividad a consecuencia de una inoportuna amigdalitis no tenía muy claro qué estrategia de carrera seguir, así que tras probarme durante un primer kilómetro y medio de calentamiento comienzo a incrementar el ritmo hasta rondar en algunos tramos los 4:30 min./km.

Dejo atrás a Alfonso y a Roberto y me voy en solitario un rato, aunque no recorrería más de 2 kilómetros antes de que el segundo me adelantará como una exhalación.

Llegados a la cuesta del kilómetro 6 también Alfonso me da alcance y, juntos, alcanzamos a su vez a Mariano que ha logrado mantenerse todo este tiempo en muy buenos ritmos, pero ya empieza a acusar el cansancio.

Alfonso se posiciona bastante por delante, mientras que yo acompañaré a Mariano que tras ajustar un poco su ritmo al perfil del tramo final, logra sin mayores complicaciones atravesar la línea de meta. Otra muesca en el revólver.

Los tiempos fueron los siguientes:


- Adolfo. 0:38:22. De inicio no iba ni a correrla, pero vaya sí lo hizo.



- Fran. 0:43:01. Mucho trabajo conduce a grandes resultados.



- Roberto. 0:46:46. Logró este tiempazo pese a que no empezó a correr en serio hasta allá por el kilómetro 4.














- Alfonso. 0:50:18. Quién diría que hacía 6 días que había corrido una maratón.


- Mariano y yo. 0:52:14. Un auténtico lujo volver a correr junto al mastín.


Y tras una carrera tan bonita en la que recibimos un estupendo trato por parte de toda la organización, comenzando por el propio Alcalde, y aunque no tuvimos estómago para degustar las migas a las que se invitó a los participantes, sí tocó avituallarse al estilo tomate y compartimos unas cervezas con un ilustre miembro del C.A. Miajadas: Antonio Javier Cañamero "Anzony".


Y ahora ya sí... 12 de marzo BAR-CE-LO-NA



viernes, 10 de febrero de 2017

Vendaval carmesí

El 5 de febrero, un año después de que una lesión me impidiera participar en ella, volvía a mi carrera predilecta: la Media Maratón de Plasencia, que celebraba en 2017 su 5ª edición con cerca de 600 almas que no se amilanaron ante las fuertes rachas de viento que iban a acompañarnos este día.














El rojo tomate se dejó ver por aquellos lares en las personas de Alfonso González, Santiago López, Félix Redondo, Juan Fco. Santos, Lorena Díez, Adolfo Santos y yo. Cada uno con sus propios objetivos en mente (entre ellos la, muy cercana ya, maratón de Sevilla). También por allí estaba el omnipresente Alberto Masa, que en esta ocasión portaría la bandera de la 1h:40'





El ambiente era como siempre espectacular en una carrera en la que se trata al corredor popular como lo que es, la razón de ser de este tipo de eventos.

En torno a las 11 se daba la salida desde el Parque de los Pinos. Como lo importante para mí era acumular kilómetros decido apoyar a quien se aventuraba a realizar la más grande gesta del día. Así que comienzo muy suave y voy dejando que me vayan adelantando corredores hasta que, pasados uno o dos kilómetros, por fin localizo a Lorena.



Será con mi compañera de club con quien en esta ocasión pretendo realizar todo el recorrido, tratando de animarla a que logre la proeza de completar su segunda media maratón.

Aunque el día estaba bastante gris y en ocasiones el fuerte viento dificultaba la carrera, nada es capaz de deslucir tan hermoso recorrido. Estar acompañados en su mayor parte por el arrullo del río Jerte no tiene precio.



Los primeros 10 kilómetros nos dejamos llevar, quizás demasiado, por el ambiente de carrera y los completamos en ritmos de 5:40 - 5:50. 

A partir de ahí, y aunque mi compañera se encuentra fuerte y puede ir más rápido, trato de retener en previsión de lo que pueda pasar. 

Sería a partir del 16 cuando comienzo a apreciar ciertos signos de su agotamiento, la pesadez de las piernas se refleja en su rostro. La buena noticia es que no hay calambres, ni flato. Confío, por tanto, en que lo va a lograr.

No le voy a permitir echarse a andar hasta llegados al kilómetro 18 donde, ya sí, el perfil cambia sustancialmente y los llanos se convierten en importantes cuestas.


Andando para recuperar en los tramos más duros y tratando de mantener un trote suave en los restantes, con los constantes ánimos de la organización y del público y con la magnificente catedral como testigo de excepción, Lorena se sobrepone a sus molestias y tirando de espíritu guerrero logra cruzar por segunda vez la meta en los 21k. ¡Enhorabuena de nuevo!

Los tiempos fueron los que siguen:

Adolfo. 1:24:33. Mejorando otra vez su marca personal, la bala botonera parece no tener límites.



Félix. 1:41:16. Tras casi un año sin correr una media maratón, ha vuelto por la puerta grande.

Alfonso. 1:49:41. Su mejor temporada sin duda, al panan ya solo le falta el broche de oro en Sevilla.












Santi. 1:54:18. Otro de las maratonianos que también confirma su buen momento.







Juan. 1:55:41. El tercer mosquetero de la Operación Sevilla. También hubo MMP para Action Juan.










Lorena y yo. 2:11:02. Resultado muy satisfactorio.

















Vencedor absoluto de esta prueba fue el portugués Bruno Paixao con la brutal marca de 1:07:28.


   
Es esta una carrera muy bien organizada, con un trazado rápido a la par que hermoso y diseñado para que los corredores no se sientan nunca solos, con un estupenda bolsa del corredor y en la que se realizaron miles de fotos. En mi opinión solo quedaría mejorar una recogida de dorsales que suele resultar un poquito caótica y el hecho de que rara vez se consigue la talla de la camiseta que indicaste al inscribirte.


Y todavía queda algo más antes de Barcelona: el día 25, Plasenzuela.